ACTULIDAD DEL DERECHO EN POLONIA

LA LETRA DE CAMBIO, UNA FORMA EFECTIVA DE ASEGURAR LOS INTERESES DEL EMPRESARIO: INFORMACIÓN BÁSICA

La Ley Cambiaria está en vigor desde el año 1936. Es una de las leyes polacas más antiguas. Sin embargo, su uso durante muchos años fue restringido. Las letras de cambio, así como la actividad empresarial, no jugaban un papel importante en tiempos de la economía socialista, como es sabido, hasta el año 1989. Como consecuencia de ello, todavía hoy el uso de letras de cambio, entre los empresarios suscita algunas dudas.

Desde el punto de vista del empresario, sea éste librador o tomador, la pregunta más importante está relacionada con la efectividad de este instrumento jurídico. Por un lado, ¿la letra de cambio es un instrumento efectivo para asegurar los intereses del empresario? Por otro, ¿en caso de engaño por parte del tomador, podemos proteger efectivamente nuestros intereses?

Un “azote“ para los deudores

La letra de cambio es un título de crédito, que no sólo asegura el pago de las transacciones, sino también sirve como moneda mediante el “endoso” e, incluso, puede convertirse en dinero líquido mediante el “descuento” en el banco.. A diferencia de las facturas, la letra de cambio contiene una obligación abstracta, desvinculada del contrato con el que la letra fue emitida. Esto significa que en caso de disputa judicial será el deudor quien tenga que probar que la letra constituía la garantía de un determinado contrato y que por algunas razones relacionadas con el contenido del contrato, la deuda ya no existe.

Con base en una letra de cambio, sin más documentos que complementen una reclamación (como un contrato o una factura), el Juez dictará sentencia en un procedimiento monitorio, rápido y efectivo. La condición necesaria para esto es que el Juez no tenga dudas en cuanto a la originalidad y el contenido de la letra. Un error frecuente es el uso de formularios descargados de Internet, sin una adaptación adecuada a la situación concreta. En relación con los requisitos formales de las letras, una palabra o su omisión tienen importancia. Por esta razón, para evitar encontrarse con la sorpresa de que una letra de cambio no es válida, conviene, antes de firmarla recabar la opinión de un profesional.

Una vez dictada la sentencia en un proceso monitorio existe un plazo de 2 semanas para oponerse, indicando p. ej. que la letra no ha sido cumplimentada correctamente, que el pago ya ha sido realizado o que existe una compensación de la deuda. Independientemente de la oposición, puede instarse la ejecución de la sentencia en ese mismo plazo. y, una vez transcurrido éste, podremos solicitar directamente el embargo. Presentada la oposición, la ejecución sólo puede ser suspendida por petición explícita del deudor.

De esta manera la letra de cambio constituye sin duda un “azote” para los deudores constituidos en mora. Además, la emisión de las letras de cambio no es un privilegio exclusivo de las instituciones financieras sino que pueden utilizarse como garantía de las transacciones entre empresarios o incluso como un préstamo familiar.

Pero ¿qué ocurre cuando somos nosotros los que emitimos y entregamos una letra de cambio? ¿Podemos defendernos de forma eficaz contra las reclamaciones cambiarias?

Defensa contra la sentencia monitoria cambiaria

La defensa contra la sentencia monitoria dictada con base en una letra de cambio es difícil. En el procedimiento rigen plazos cortos para oponerse y la regla de la preclusión, según la cual el escrito debe

contener ya todos los argumentos y pruebas. Además, la carga de la prueba de que existe un contrato entre las partes y que ha sido incumplido por el acreedor que posee la letra de cambio, incumbe al demandado–deudor .

Como deudores podemos oponernos alegando motivos formales relacionados con el contenido de la letra, p. ej. que la letra no haya sido cumplimentada correctamente, que falten elementos esenciales de la letra, que la reclamación esté prescrita, que la firma haya sido falsificada; o bien motivos personales del deudor como, por ejemplo, que el crédito asegurado por la letra ya haya sido cubierto o condonado, que exista una compensación de créditos, que el deudor no tenga capacidad jurídica o de obrar, que del contrato entre las partes resulte que la reclamación no existe. El listado de los motivos posibles es bastante amplio.

Encontrar motivos para la oposición es más difícil, si la letra ha sido “endosada” (usada como medio de pago). En este caso, generalmente, podemos solo motivar la oposición con base en el contenido de la letra de cambio. La letra se desvincula realmente del contrato, con el que fue emitido, porque el deudor no puede señalar en contrato con base en el que se libró al “endosatario”. Así sólo los defectos de forma de la letra podrán servir de defensa al deudor en caso de ejecución.

Los cortos plazos, las reglas restrictivas y la necesidad de elegir los motivos adecuados nos llevan a unas simples conclusiones: en caso de obtener una sentencia monitoria dictada con fundamento en una letra de cambio debemos acudir en seguida a un profesional experto en Derecho Cambiario. Una reacción lenta puede significar el embargo y las consecuentes pérdidas.

Piotr Brych

ACTUALIDAD
Letra de cambio por valor de 50 mill. de PLN

Después de 4 años de espera el Tribunal de Apelación de Cracovia ha puesto fin a una disputa judicial en la que el tomador de una letra de cambio en blanco demandó el pago del 50 millones de zlotys y rellenó la letra de cambio con este valor. Ambos tribunales – tanto el de primera como el de segunda instancia– confirmaron que no había fundamento fáctico que respaldase el contenido de la letra.

La letra fue librada para garantizar el cumplimiento de un contrato de cooperación que debía durar 20 años y se refería a la venta de tecnología en el extranjero. Una segunda letra de cambio, susceptible de ser librada por valor de hasta 20 mill de euros, fue girada para asegurar el cumplimiento del contrato ejecutivo. Transcurridos dos meses desde la celebración del contrato el demandante, sosteniendo que el demandado no había cumplido el contrato de cooperación cumplimentó las dos letras: una por valor de 50 mill. de zlotys y otra por valor de 20 mill. de euros.

En este caso fue preciso poner de relieve que la letra de cambio presentada ante el Tribunal no había sido cumplimentada observando los requisitos para rellenar una la letra en blanco. La clave para resolver el caso fue la interpretación de la “declaración cambiaria”, los contratos relacionados con ella, los deberes contractuales de las partes y la determinación por parte del Tribunal de si el contrato y la declaración permitían rellenar la letra ya después de dos meses.

La sentencia es firme y las reclamaciones del tomador de la letra fueron justamente rechazadas.

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