Durante las próximas semanas y tras la avalancha de información sobre la Reforma Laboral nos proponemos de una manera más pausada ir repasando los distintos aspectos de la misma.

Nuestra primera parada no serán las modificaciones relativas a los ERE, debido a que es un tema que, por su interés ya ha sido tratado abundantemente en muchos foros (aunque también trataremos de él), sino que hará referencia al despido objetivo por faltas de asistencia aun justificadas pero intermitentes.

La Reforma ha querido activar un mecanismo que ya existía en el ET que, sin embargo, era de casi imposible aplicación y cuya finalidad es despedir a aquellos trabajadores que brillan por su continua ausencia en la empresa.

En adelante se podrá despedir a un trabajador con una indemnización de 20 días por año de servicio y con el tope de una anualidad cuando se cumplan uno de los siguientes supuestos:

  1. Que se haya ausentado el 20 % de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos y que el total de faltas de asistencia en los doce meses anteriores alcance el 5 % de las jornadas hábiles;
  2. o bien el 25 % de las jornadas hábiles en cuatro meses discontinuos dentro de un periodo de doce meses.

A estos efectos no se computarán como faltas de asistencia las ausencias debidas a:

  • Huelga legal
  • Ejercicio de actividades de representación legal de los trabajadores
  •  Accidente de trabajo
  • Maternidad, riesgo durante el embarazo, la lactancia, enfermedades causadas por embarazo, parto o lactancia, paternidad.
  • Licencias y vacaciones
  • Enfermedad o accidente no laboral cuando la baja haya sido acordada por los servicios sanitarios oficiales y tenga una duración de más de veinte días consecutivos
  • Situación física o psicológica derivada de violencia de género, acreditada por los servicios sociales de atención o servicios de  Salud, según proceda.
  • Tratamiento médico de cáncer o enfermedad grave.

En la práctica, si un trabajador falta 10 días en un período de dos meses en el que ha habido 46 jornadas hábiles, sería suficiente para despedirlo si, además (supongamos que es “bajista profesional”) se hubiese ausentado 13 días en total en los 12 meses anteriores (5 % de 251 días laborables).

También se podría despedir al trabajador que se hubiera ausentado 23 días en 4 meses discontinuos (unos 6 días al mes) en un período de 12 meses.

7 de noviembre de 2012


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